La alegría amaneció
La alegría amaneció, la promesa hecha;
Salvación de Dios llegó, la esperanza eterna.
Sin celeste ostentación, en humilde escena
Un regalo de amor, Cristo, el Rey eterno.
Se oye gran admiración, cánticos celestes;
Pues el gran Señor y Dios yace en un pesebre.
Cada estrella colocó y formó la tierra;
En regazo duerme hoy vulnerable y tierno.
Los pastores gloria dan, miran al Cordero;
Los presentes marcarán su sendero eterno.
Oro, al Rey que ya nació, a Emanuel, incienso,
Mirra, pues su vida dio, por nosotros, precio.
Hijo de Adán y Dios, dado en rescate;
Paz y reconciliación, Cristo el Rey triunfante.
Gran amigo y Salvador, ya no hay misterio;
Una vez bebé en Belén hoy Señor eterno.
Gran amigo y Salvador, ya no hay misterio
Una vez bebé en Belén hoy Señor eterno